A 10 años de la desaparición del embajador Adolfo Aguilar Zínser


2005. En un accidente en su Jeep Liberty 781-TCT cerca de las 15h20 en el kilómetro 500+5 de la carretera México - Tepoztlán, fallece Adolfo Aguilar Zínser a los 55 años de edad. El ex-Embajador de México ante la ONU se dirigía a su casa de fin de semana.


Aguilar Zínser nació el 2 de diciembre de 1949 en la Ciudad de México y se distinguió por una ilustre carrera en la izquierda mexicana. Se graduó abogado de la Universidad Nacional Autónoma de México, y como Licenciado en Relaciones Internacionales por el Colegio de México, recibiendo el grado de Maestría en Administración Pública y Desarrollo Económico por la Universidad de Harvard en 1978. Sirvió al país -excepcionalmente, diría yo- como diputado federal de 1994 a 1997 y como senador de la República en 1997.

En el año 2000 se une a la campaña de Vicente Fox como coordinador de Relaciones Internacionales. En seguida y hasta el año 2002, ocupó el cargo de Consejero Presidencial de Seguridad Nacional, y de febrero de 2002 a noviembre de 2003, el de embajador de México ante la ONU, abandonando este último tras una disputa por las declaraciones que hizo de que México "era el patio trasero de los Estados Unidos". Nunca se consideró a sí mismo un diplomático muy 'diplomático'.

Miembros de todas las corrientes de la clase política de México calificaron su fallecimiento como "una tragedia para la democracia del país". En la Organización de Estados Americanos, que en esos días mantenía su 35º Asamblea General, los activistas, comunicadores y los representantes de los países Latinoamericanos así como los representantes Estadounidenses, con quienes tuvo choques importantes, elaboraron en elocuentes palabras o en silencio su pésame ante la irreparable pérdida. Al día siguiente, el 6 de junio de 2005, el Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan, expresó su profunda tristeza y sus condolencias, haciendo notar lo siguiente:
Aguilar Zinser sirvió a su país con dedicación, ingenio e independencia de espíritu en un momento crucial para el sistema multilateral (...) y será recordado con respeto y afección por muchos colegas y amigos alrededor del mundo.

En su obituario del 16 de junio de ese año, el prestigiado semanario The Economist le dedicó un elogioso recuento de sus retos y victorias. El obituario remata de esta manera (traducción propia):
Puede que Fox haya jugado el rol de aliado sumiso y suplicante [en los días de la invasión a Iraq en 2013]. Pero algo es seguro: mientras Aguilar Zínser estuvo en las Naciones Unidas, ningún miembro del Consejo de Seguridad osó pensar en México como el patio trasero de nadie.


Reproduzco a continuación y a manera de homenaje, la muy lúcida intervención de despedida que Aguilar Zínser tuvo en el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas el 20 de noviembre de 2003, al momento de retirarse del cargo.

Misión Permanente de México ante la Organización de las Naciones Unidas
Intervención del Embajador Adolfo Aguilar Zínser en el Consejo de Seguridad
Nueva York, N.Y., 20 de noviembre de 2003
Muchas gracias, Señor Presidente.
Haber servido en el Consejo de Seguridad como representante permanente de mi país es un honor que no tiene paralelo y una responsabilidad que tampoco tiene paralelo.
El Consejo de Seguridad es el cuerpo que a nombre de las Naciones Unidas y con base en la Carta toma las decisiones más importantes para la preservación de la paz y la seguridad en el mundo.
Desde la perspectiva de México y de la representación que he ostentado, el Consejo de Seguridad es y debe ser el órgano que identifica el interés colectivo de todos los Estados y es el órgano que debe actuar y preservar la vigencia del derecho internacional.
Deseo, Señor Presidente, expresar mi gratitud personal a usted, a todos los miembros del Consejo de Seguridad con los que he trabajado durante estos casi dos años en las múltiples tareas que nos han congregado, respecto a las cuales hemos debatido, en la mayoría de los casos coincidido, y hemos logrado construir en estos dos años un Consejo de Seguridad cada vez más fuerte.
Deseo también expresar mi gratitud a los equipos de trabajo de cada uno de los países miembros del Consejo con los que hemos tenido el privilegio de llevar a cabo nuestras tareas, muy especialmente al Secretario General de las Naciones Unidas, nuestro guía, el faro de esta Organización, por el liderazgo con el cual ha inspirado nuestro trabajo, nuestro apoyo y nuestro amor a la Organización de las Naciones Unidas. A su equipo de trabajo, quiero también especialmente agradecer al equipo de trabajo de la Secretaría General, a Estefanides, a Norma, a Martinovich, a Shola, a Troy, y seguramente se me olvidarán algunos, con los que hemos podido trabajar en los días cotidianos y en las dos ocasiones en que México presidió el Consejo durante este período.
También muy especialmente a los intérpretes que tuvieron que descifrar en muchas ocasiones nuestros jeroglíficos, y poder expresar a los miembros del Consejo en los distintos idiomas nuestras posiciones y puntos de vista en esta sala y en la sala de consultas informales. También mi gratitud al equipo de seguridad de las Naciones Unidas, quisiera al respecto decir oficialmente a Rocky que el café mexicano seguirá fluyendo al Consejo de Seguridad a pesar de que no esté yo ya aquí.
En estos dos años que me ha tocado servir en las Naciones Unidas he tenido una experiencia excepcional. Como muchos otros delegados, lo primero que se aprende cuando llega uno a las Naciones Unidas es a criticarla. Lo segundo que se aprende es a defenderla y a quererla y lo tercero que se aprende es a necesitarla. Las Naciones Unidas es en efecto un organismo indispensable, un organismo que no sólo está formado por las naciones y los países que forman parte de esta Asamblea, sino un organismo del que todos los ciudadanos del mundo debemos sentirnos parte.
Los ciudadanos del mundo debemos ser los defensores de las Naciones Unidas y los perpetuadores de su obra en la sociedad civil. México es un país convencido del multilateralismo, de la vigencia de las Naciones Unidas. Lo seguirá haciendo con la misma determinación, con la misma voluntad, con la misma decisión con la que yo he tratado de hacerlo en la representación de mi país.
Muchas gracias, Señor Presidente.
Por último, les recomiendo el ejemplar de la Semana No. 20 de La Gaceta Diplomática (http://gaceta-diplomatica.blogspot.com), dedicado a la memoria de Aguilar Zínser.

Fotografías del Sitio Internet de la Misión de México ante la Organización de las Naciones Unidas

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